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Los primeros días de octubre, he hecho un gran viaje por toda Italia con Mercedes, y Lolita. El momento más esperado y el más importante fue sin duda la llegada al Vaticano. Una verdadera peregrinación. Anduvimos durante durante un buen rato para llegar a la gran plaza de San Pedro.
Así lo relataba en mi diario: Hoy domingo día 7, los compañeros del grupo se han marchado muy temprano hacia Nápoles, Pompeya y Capri. Nosotros iremos mañana para un viaje mas largo. Como es domingo nos levantamos un poco mas tarde y desayunamos a las 8 y nos ponemos en camino hacia el Vaticano. Esta muy lejos, pero no importa. Se trata de una peregrinación para rezar el Ángelus en la Plaza de San Pedro con el Papa Benedicto XVI. Ha llovido un poco durante la noche y la mañana se presenta nublada y un poco fría. Caminamos hasta llegar a los alrededores de la plaza de San Pedro. Nos vamos parando en las tiendecitas y puestos donde se ofrecen a los peregrinos: llaveros, postales y algún que otro souvenir. Bordeamos los muros vaticanos y entramos en la Plaza hacia las 11h.
Nos situamos cerca del Obelisco que hay en el centro y participamos en el ambiente que allí se vive. Es curioso ver cómo se va llenando la plaza de gentes de todas nacionalidades, razas y colores. Nos ponemos a rezar el Santo Rosario para prepararnos al rezo del Ángelus y recibir la bendición del Papa. A las 11,45 abren la ventana de los apartamentos del Papa y colocan el atril y el paño. Mientras tanto la plaza se ha llenado.
Aparece el Papa y lo acogemos con un aplauso cariñoso, él saluda y comienza directamente una pequeña platica: Queridos hermanos y hermana: “Hoy día de la Virgen del Rosario es una invitación a rezar el Santo Rosario. La Virgen con el Rosario nos quiere conducir a su Hijo. También nos recuerda que octubre es el mes misionero y nos invita a sostener a los misioneros y su trabajo por todo el mundo.”
Bendición papal que recibo de rodillas y la hago extensiva a todos los parroquianos, a los adoradores y a los fieles de la Misa por los enfermos, a todos. El Papa a continuación saluda a los distintos grupos, a cada uno en su lengua con unas palabras de ánimo para progresar en la fe. El Papa se despide y se cierra la ventana de su apartamento.
La plaza esta completamente llena. Vamos a hacer cola para entrar en la Basílica de San Pedro. Hay una cola inmensa de muchos miles de personas y muy larga. Es impresionante ver la afluencia a todos los lugares del Vaticano: plaza, Basílica, grutas, museos. Cuando logramos entrar, la misa de la una, en el altar de los santos Judas Tadeo y Simón está a punto de comenzar. Voy a la sacristía donde me atienden estupendamente, todas las personas que velan por la seguridad y todas las que velan por el culto. Un sacerdote filipino va a presidir la Eucaristía y yo concelebraré con él. Me invita a leer el Evangelio, pero le digo que no se y me contento con leer algunas de las oraciones de la Plegaria eucarística. Aunque me las veo y me las deseo para leer porque no he leído nunca en publico, en italiano y además se ve bastante poco.
Nos hemos sentido muy bien esta mañana en el Vaticano, primero rezando con el Papa y recibiendo su bendición y después celebrando la Eucaristía en una de las capillas de la Basílica de San Pedro. Nos sentíamos en nuestra propia casa. San Pedro es la casa de los cristiano. !Que alegría venir hasta aquí con tanta ilusión y volver tan contentos! Hemos podido comprobarlo por nuestros propios ojos.
Tanto en la plaza como en el templo formábamos un solo pueblo, el pueblo de Dios llegado de todas partes, reunido bajo un solo Pastor y alimentado con un mismo Pan.
Abandonamos el recinto sagrado, buscamos en la vía Aurelia el restaurante Rex donde nos pertenece almorzar. Llegamos a punto de cerrar pero son muy amables y nos atienden muy bien. Nos sirven un primer plato con lasaña y un segundo con carne y patatas fritas, y helado de postre. Mientras comemos el personal del restaurante limpia y recoge. La comida nos ha venido estupendamente pues estábamos desfallecidos de cansancio y de hambre. Salimos deambulando pop la vía Aurelia sin rumbo hacia que decidimos coger un taxi para que nos lleve a la Basílica de Santa Maria la Mayor. Aquí vamos a pasar toda la tarde.
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